17 de febrero de 2009

Un San Valentín de muerte

Ha sido superromántico. Todo el día abrazados. No podíamos estar más de un cuarto de hora separados. Si me ausentaba demasiado, un vuelco en el estómago me recordaba que mi compañero estaba aguardandome impaciente en la habitación contigua: EN EL VÁTER.

Si fuese un libro, la última semana se titularía 'Roca y yo', si fuese una obra de teatro sería 'Cinco días con Roca' en el cine sería 'No sin mi Roca'. Ahora que lo nuestro ha acabado tantas horas abrazada a la taza del váter me parecen en vano. Una total pérdida de tiempo y esfuerzo, sobre todo esfuerzo, que me ha dejado de recuerdo unas contracturas aún más acusadas a la altura de los riñones. Pero no os preocupeis. Vuelvo a ser fuerte. Aún no tengo el valor suficiente para enfrentarme a una buena ración de aceitunas o de mejillones en escabeche picante, pero superaré el bache y volvereis a admirar mi inimitable capacidad de engullir consecutivamente una barra de chorizo, seguida de un cuarto kilo de castañas, rufles al jamón, queso Idiazabal, pepinillos y, para hacer masa, cinco paquetes de pan de ángel. El tiempo cerrará todas las heridas...

2 comentarios:

ScullyMD dijo...

¿Cómorrrl?? Aún andas renqueando??? Jandemore!!!!! Espero que eso no sea óbice para nuestra celebración guinnessca!!!!
We need cervezaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!

Lois dijo...

Tranqui tronca que el Jonan se ha vuelto a apoderar de mí. Esta tarde vamos a partirla ahí, tumbando aguja to locas!!!!