Dicen que al buen tiempo buena cara, año nuevo vida nueva, etc, etc, ... Pues bien, dado que me está resultando realmente complicado cambiar de trabajo a otro en el que, al menos, no me dé asco a mi misma, he decidido cambiar de blog. Y esta vez prometo (por los Manolo Blanik que no tengo, aún) que voy a actualizarlo periódicamente. Resulta que estoy hasta los huevos de que traten de humillarme, de que me engañen, de que tanto picha corta y calientabragetas tengan la necesidad de hacerme sentir inferior para reafirmarse como lameculos oficiales del reino de los Bergaretxe.
He decidido que YO LO VALGO aunque sea de dependienta de Stradivarius que es del único sitio que me han llamado hasta el momento. El caso es que les he dicho que no, por no se qué sentimiento estúpido de frustración. Al final, casi estoy más frustrada que si hubiera ido a doblar camisetas tan feliz, pero that's life!.
En fin (más corre el galgo que el mastín, pero si el camino es largo más vale el mastín que el galgo. Gran sabiduri la de ScullyMD), que he decidido volcar toda mi ira un diario, eso sí aderezada con una abundante dosis de frivolidad. Y es que, las penas con tacones, rimmel y mechas son menos penas. Lo saben los indios. ¿quién no ha ido a Zara por no quedarse llorando en casa y se ha comprado la camiseta más hortera de la tienda?. Esa que no te pones nunca, con lentejuelas y un escote hasta el ombligo, pero que sirvió para dejar todo el mal rollo en la balda. Admitidlo. Reconozco que preferiría ir a Loewe en esos momentos de compra compulsiva, pero ya he comentado al comienzo que no consigo cambiar de curro.
El caso es que, tras tragarme la decimoquinta repetición del capítulo de Sexo en Nueva York en el que Carrie se lanza desde un trapecio, me he dado cuenta de que ella, estupenda y maravillosa, también es periodista, cobra por artículo, escribe desde casa y sobre auténticas patochadas. Si obviamos su sueldo, no veo ninguna diferencia entre nosotras, ergo.... Soy estupenda y maravillosa. Ha sido una simple deducción.
De todos modos, no os cansaré todos los días con malos rollos. Me he dado cuenta de que ese era el problema de los otros blogs. Normalmente, el mal rollo es tan grande que no tienes ganas ni de escribir o no sabes por donde empezar. Así que ¡en el nombre de Prada, de Fendi y del emporio Armani, AMEN!